El Vicariato Apostólico de Puerto Maldonado conmemoró los 50 años de servicio episcopal de monseñor Juan José Larrañeta Olleta, OP, quien fue ordenado obispo el 20 de junio de 1976 y estuvo al frente de esta jurisdicción eclesial amazónica desde el 26 de abril de 1980 hasta el 2 de febrero de 2008.
La celebración se realizó en Villava, España, junto a frailes dominicos, misioneros y laicos que compartieron durante años la misión pastoral impulsada por Larrañeta en Puerto Maldonado, Madre de Dios, La Convención y otras zonas de la Amazonía peruana.
La crónica del homenaje fue compartida por monseñor David Martínez de Aguirre Guinea, OP, actual obispo vicario apostólico de Puerto Maldonado, quien resumió la trayectoria de Larrañeta en cuatro palabras: gratitud, sinodalidad, gratuidad y esperanza.
Durante su servicio episcopal, Mons. Larrañeta promovió diversas iniciativas educativas, pastorales, sociales y de comunicación. Entre ellas figuran la red escolar indigenista RESSOP, el colectivo de misioneros seglares MISEMA, la red de salud PISSAP, las Comunidades Cristianas Campesinas de Madre de Dios y La Convención, las emisoras radiales del Vicariato, Cáritas Puerto Maldonado y la avioneta Alas de Esperanza.
También se recuerda su impulso al Monasterio de Monjas Dominicas en Quillabamba, la Casa de Acogida Apaktone para ancianos abandonados en Puerto Maldonado y el Seminario San Juan María Vianney, considerado una de sus principales aspiraciones pastorales en la región.
Una misión construida con religiosos, laicos y comunidades
En el homenaje, Martínez de Aguirre destacó que la labor de Larrañeta no se desarrolló de manera aislada, sino junto a laicos, frailes dominicos, religiosas, sacerdotes y autoridades locales. Según señaló, esta forma de trabajo anticipó una práctica de sinodalidad que hoy tiene mayor presencia en la vida de la Iglesia.
Toda esta tremenda obra misionera la has vivido con los laicos, con tus frailes, con las hermanas y con los sacerdotes”, expresó el obispo vicario apostólico al recordar el servicio pastoral de su antecesor.
La ceremonia también puso énfasis en la entrega personal de Larrañeta a la misión amazónica. “Muchas veces te hemos escuchado decir que has regalado tu juventud al Vicariato, pero no solo la juventud, fue toda tu vida”, afirmó Martínez de Aguirre.
Tras culminar su servicio en Puerto Maldonado y luego de desempeñarse como secretario de la Conferencia Episcopal Peruana, Mons. Larrañeta regresó a Villava, donde continuó acompañando a hermanos dominicos ancianos y enfermos.
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