lunes. 17.06.2024
Foto: Actualidad Ambiental.
Foto: Actualidad Ambiental.

El pasado 7 de octubre, el distrito de Iñapari (Madre de Dios) registró 41.6 °C, la temperatura más alta registrada en el Perú. Dos días antes, el Estado de Acre (Brasil) -región fronteriza con Madre de Dios y Ucayali-, se declaró en situación de emergencia por 90 días debido al escenario de sequía extrema que vienen experimentando y a la inminente posibilidad de desastre por la escasez en el sistema de agua. Recientemente, la Dirección Regional de Salud de Madre de Dios reportó el fallecimiento de cinco personas por golpe de calor, entre los últimos dos meses. Frente al contexto actual que vive esta parte de la Amazonía, Actualidad Ambiental conversó con el docente de posgrado de la Universidad Federal de Acre y fundador de la Iniciativa MAP (que busca el desarrollo integral de las regiones de Madre de Dios, Acre y Pando), Foster Brown.

El especialista señaló a Actualidad Ambiental que “estamos en una época de acontecimientos extremos que se ven agravados por las sinergias negativas. El calor extremo combinado con la falta de agua empeora los problemas de salud y puede causar la muerte. Necesitamos anticipar estas sinergias y ayudar a minimizar su aparición.”

Estos altos índices de temperatura registrados en las últimas semanas, ¿qué efectos tendrán en la Amazonía, especialmente, en Madre de Dios, Acre y Pando?

Las altas temperaturas afectan la disponibilidad de agua. El agua se evapora más rápidamente del suelo, los ríos, las plantas, especialmente de los árboles que transpiran más. Si no hay lluvias para compensar, los paisajes se vuelven más secos y los ríos más bajos, lo que dificulta el abastecimiento de comunidades y esto trae serios problemas para los ecosistemas acuáticos y terrestres sin mencionar la productividad agrícola.

Además del fenómeno El Niño, ¿existen otros factores que han generado estas altas temperaturas?

El Niño es un factor natural, pero tenemos otros factores que pueden contribuir a estas olas de calor. En primer lugar, tenemos las emisiones de gases de efecto invernadero que están elevando gradualmente la temperatura del planeta. En segundo lugar, el propio Sol tiene sus ciclos naturales que están aumentando un poco su radiación. En tercer lugar, una carga de erosión más baja puede reducir el reflejo de la luz, permitiendo que llegue más energía a la Tierra. En cuarto lugar, la explosión volcánica de Tonga podría haber afectado el equilibrio térmico de la atmósfera.

De cara al futuro, ¿cuáles son los escenarios a los que debemos prepararnos? ¿Continuará incrementando la temperatura? ¿Qué se debe hacer para cambiar esta situación?

Cuando seguimos emitiendo gases de efecto invernadero en cantidades significativas, tendremos más energía en la atmosfera. No es solo la temperatura, las capacidades de tener más vapor de agua aumenta, acelerando la evaporación de agua y generando precipitaciones más intensas. Estamos entrando en una época de climas extremos que complicarán la agricultura, el suministro de agua, el transporte y los ecosistemas acuáticos y terrestres. Estamos debilitando los ecosistemas que hacen funcionar el planeta. Estamos haciendo que la tierra sea menos propicia para sustentar la vida humana. Estamos en medio de una emergencia que tardará décadas en resolverse, y debemos comenzar ahora con un programa intensivo para cambiar las fuentes de energía, conservar los ecosistemas actuales y mejorar la calidad de vida de la población mundial más pobre.

En un artículo publicado en Acre, usted mencionaba que “las olas de calor y las sequías asociadas empobrecen las sociedades y aumentan las desigualdades sociales”. De acuerdo con su experiencia, ¿qué grupo etario y clase social son los más afectados?

Los grupos directamente susceptibles son los ancianos y niños por razones fisiológicas, pero las desigualdades sociales amplifican la susceptibilidad. Por ejemplo, las personas con acceso limitado a agua potable, esencial para reducir el calor corporal, tienen mayor riesgo de sufrir daños a la salud. Normalmente, las personas de bajos ingresos tienen menos acceso al agua potable. A menudo, durante las olas de calor, la disponibilidad de agua potable tiene un sesgo económico, lo que acentúa las desigualdades sociales.

En los años que lleva la iniciativa MAP, ¿considera que en Madre de Dios existe una voluntad de parte de las autoridades por incluir a la ciencia en la prevención de riesgo de desastres?

Hay excelentes técnicos en el Centro de Operaciones de Emergencia Regional (COER) y en varias agencias del Gobierno Regional de Madre de Dios. También hay investigadores asociados a la Universidad Nacional Amazónica de Madre de Dios (Unamad) y organizaciones no gubernamentales, realizando investigaciones de vanguardia, relevantes para la gestión de desastres. Tanto en Madre de Dios como en Pando y Acre, los gobiernos deben incorporar estos talentos para la preparación estratégicas de respuestas a desastres ambientales, incluidos aquellos causados por extremos climáticos. La población agradecerá a las autoridades que decidan incorporarlos.

Dato:

La Entidad Prestadora de Servicios de Saneamiento Empresa Municipal de Agua Potable Alcantarillado de Tambopata (Emapat) emitió un escueto comunicado anunciando la restricción del servicio de agua potable, de 11:00 p. m. a 4:00 a. m. en el sector El Triunfo, ubicado a cinco minutos de la plaza de Armas de Puerto Maldonado, “como consecuencia del estrés hídrico que se viene presentando se han reducido los promedios de volúmenes de captación de agua en los pozos de la Planta de Tratamiento de Agua Potable”. De momento, funcionarios de Emapat no han mencionado si esta restricción se aplicará en otros puntos de la ciudad.

Foster Brown sobre altas temperaturas: “Estamos en medio de una emergencia que tardará...