US$48 millones que nacen del bosque: la ruta de la castaña amazónica

Foto: Difusion

La recolección de castaña amazónica en Madre de Dios conecta una práctica que se extiende por Perú, Bolivia y Brasil con una cadena exportadora que alcanzó US$48 millones en 2025.

La castaña amazónica ocupa un lugar poco habitual dentro del comercio internacional de productos forestales no maderables. A diferencia de la mayoría de los cultivos agrícolas, no se produce en plantaciones comerciales a gran escala. Su aprovechamiento depende de bosques conservados en pie donde crece de manera natural en Perú, Bolivia y Brasil.

En Perú, la actividad se concentra principalmente en Madre de Dios. Allí, la temporada de aprovechamiento moviliza una cadena productiva vinculada a la recolección, procesamiento y exportación del fruto. Según cifras del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), las exportaciones de castaña alcanzaron US$48 millones en 2025, un incremento de 27,6 % respecto a 2024.

La presencia de la castaña en la Amazonía antecede ampliamente a su incorporación en los mercados internacionales. Su aprovechamiento está vinculado a conocimientos sobre los ciclos del bosque, la ubicación de los árboles productivos, las rutas de recolección y las dinámicas ecológicas que sostienen la producción. En Madre de Dios, estos conocimientos forman parte de prácticas transmitidas entre generaciones y de los sistemas de saberes desarrollados por pueblos indígenas y poblaciones locales del territorio. El Ministerio de Cultura reconoce la importancia de estos conocimientos tradicionales como parte del patrimonio cultural y la memoria de los pueblos amazónicos.

La dependencia de la castaña respecto de bosques conservados ha convertido a esta actividad en un caso de interés para las estrategias de manejo sostenible de recursos forestales no maderables. En Madre de Dios, las concesiones castañeras y territorios de comunidades indígenas forman parte de una cadena productiva asociada a más de un millón de hectáreas de bosque amazónico.  

“Un árbol de castaña amazónica puede tardar aproximadamente entre 20 y 30 años en comenzar a producir frutos y requiere condiciones ecológicas complejas para completar su ciclo de vida, incluyendo la presencia de polinizadores y fauna dispersora de semillas. Esta característica convierte a la castaña en un recurso estrechamente vinculado a la conservación de bosques maduros: cada nuez que llega al mercado es el resultado de procesos ecológicos que toman décadas en desarrollarse y que dependen de ecosistemas amazónicos saludables”, señaló Milton Huanca, Especialista de Cadenas Productivas Sostenibles.

Por ese motivo, WWF promueve el aprovechamiento sostenible de productos forestales no maderables como la castaña mediante su trabajo con más 90 concesiones forestales, 6 comunidades indígenas y otros actores del paisaje amazónico. Fortalecer el diálogo entre productores, autoridades forestales, empresas y organizaciones de la sociedad civil resulta clave para impulsar el aprovechamiento sostenible de los recursos del bosque.

Foto: Difusion

En este marco, WWF participó en el evento "Dialoguemos por los Bosques: castaña que conserva e impulsa la sostenibilidad", organizado por OSINFOR en Puerto Maldonado con el apoyo de HP. La jornada reunió a productores castañeros, representantes de instituciones públicas, sector privado y ciudadanía en torno a una feria de productores, una exposición fotográfica y espacios de diálogo sobre el rol de la castaña en la economía regional y la conservación de los bosques amazónicos.

"En HP trabajamos junto a organizaciones como WWF para impulsar soluciones que contribuyan a la conservación de los bosques y, al mismo tiempo, respondan a las necesidades de las comunidades que dependen de ellos. Creemos que las alianzas entre el sector público, la sociedad civil y la empresa privada son fundamentales para fortalecer economías sostenibles desde el territorio", destacó Frinee Cano, Líder de Impacto Sostenible para América Latina de HP.

A través de iniciativas como esta, WWF, OSINFOR y HP buscan contribuir a una gestión forestal más sostenible, fortalecer las oportunidades vinculadas al aprovechamiento responsable de productos forestales no maderables y promover modelos de desarrollo compatibles con la conservación de la Amazonía.