REPAM propone 40 días de oración y reflexión hacía el Sínodo para la Amazonía

El Sínodo Amazónico se realizará en Roma del 6 al 27 de octubre y aunque no todos pueden participar de forma física podrán hacerlo de una manera espiritual, con este material que se pone a disposición día a día, desde el 27 de agosto hasta el 5 de octubre en los portales de la Iglesia Católica.

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“40 Días por el Río: Navegando Juntos la Buena Nueva de Dios hacia el Sínodo Amazónico”, es una iniciativa de proponer acompañar el Sínodo para la Amazonía desde el lugar en el que las personas se encuentren a través de la oración, la contemplación y la reflexión.

El Sínodo Amazónico se realizará en Roma del 6 al 27 de octubre y aunque no todos pueden participar de forma física podrán hacerlo de una manera espiritual, con este material que se pone a disposición día a día, desde el 27 de agosto hasta el 5 de octubre en los portales de la Iglesia Católica.

Es una serie de reflexiones para todos los que quieran entrar en comunión con el Sínodo, parte de las lecturas del día, de los testimonios de la gente del territorio amazónico y de las invitaciones del Papa Francisco, respondiendo al llamado de Jesús para “ir a navegar a aguas más profundas.”

Esta ficha diaria o “carta de navegación” es una contribución para la preparación de quienes están en sintonía con el Sínodo Amazónico, o quieren estarlo y así acompañar este proceso con esperanza y  seguir tejiendo juntos.

DÍA1 deNAVEGACIÓN 27 de Agosto

PETICIÓN PERMANENTE POR EL SÍNODO AMAZÓNICO AL INICIO DE CADA DÍA: “Que el Dios de la vida y la belleza, el Espíritu Santo que nos impulsa hacia másfraternidad, unidad y dignidad, y el Cristo encarnado de la Buena Nueva, y de la inculturación y la interculturalidad nos den la serenidad, el discernimiento y la valentía para encontrarlos nuevos caminos para la Iglesia y para una ecología integral en este Sínodo Amazónico.

Todo ello para el bien y la vida de sus pueblos y comunidades, y para caminar más juntos por el Reino”. Meditar por unos momentos esta petición inicial, buscar la calma interior para entrar en este momento de navegar por las aguas de la Amazonía y de la vida de la Iglesia al servicio de sus pueblos y comunidades, y para escuchar el llamado de Dios a través de su palabraviva.

Lectura del día (cada uno y cada uno es invitado a profundizar en la lectura completa según su propia necesidad y criterio): “Saben, hermanos, que nuestra estancia entre ustedes no fue infructuosa. A pesar de los sufrimientos y los ultrajes que, como están enterados, tuvimos que padecer en Filipos; llenos de confianza en nuestro Dios, les anunciamos su mensaje evangélico en medio de una fuerte oposición.Nuestra exhortación, en efecto, nunca se ha basado en el engaño, en turbios motivos o en el fraude; si hablamos,es porque Dios nos ha juzgado dignos de confiarnos su buena noticia.

Y no tratamos de complacer a la gente,sino a Dios, que examina lo más profundo de nuestro ser Dios es testigo, y bien lo saben, de que jamás nos hemos valido de palabras aduladoras, ni hemos buscado astutamente el provecho propio. Como tampoco hemos buscado glorias humanas, ni de ustedes ni de nadie. Y aunque, como apóstoles de Cristo, podíamos habernos presentado con todo el peso de la autoridad, preferimos comportarnos entre ustedes con dulzura, como una madre que cuida de sus hijos. Sentíamos tal cariño por ustedes que estábamos dispuestos a entregarles no solo el mensaje evangélico de Dios, sino incluso nuestra propia vida.

¡Hasta ese punto había llegado nuestro amor!” 1 Tes. 2, 1-8 Reflexión desde la perspectiva del Sínodo Amazónico: En este Sínodo Amazónico abrazamos con fidelidad la Buena Nueva que nos ha encomendado Cristo, a pesar de las situaciones de sufrimiento o rechazo que esto puede traer. En este camino se siente la presencia firme y amorosa de Dios que nos invita a permanecer en Él a pesar de ciertos ataques que se puedan dar por la incomprensión de esta realidad Amazónica concreta desde donde sentimos que Dios habla, o por el anhelo de defender intereses temporales o parciales.

En este caminar juntos nos sentimos llamados a examinar profundamente si hemos sido fieles a Dios en los modos en que se ha dado la escucha y en el cómo nos hemos acercado al dolor y sufrimiento cotidiano de los que viven ahí y cuyas vidas y futuro están en riesgo. En esta lectura nos sentimos afirmados para ser apóstoles de Cristo con una actitud respetuosa como la de una madre que cuida de sus hijos (as).

La Iglesia en la Amazonía debe ser cada vez más madre y hermana, y muchomás que jueza Busquemos en los rostros concretos de Cristo encarnado, muchas veces todavía Crucificado, el llamado a confiar para entregar toda nuestra vida para que los pueblos y comunidades amazónicas tengan vida en abundancia.

Contemplemos la imagen de este día y dediquemos un momento a reconocer nuestra propia vida y experiencia en la Iglesia y al servicio de la Amazonía para pedir luz en esta palabra de Dios en preparación del Sínodo. Escribir mis peticiones particulares y permanecer en ellas durante este día. Hacemos una invitación a llevar un registro de todo lo que el Espíritu suscite en nosotros como preparación interior para el Sínodo AMAZÓNICO.

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